Una nueva generación de profesionales que acompañan desde lo más humano
Entre julio de 2024 y julio de 2025, siete profesionales del ámbito de la salud han recorrido un viaje profundo de transformación personal y profesional: acaban de completar el tercer año de la Formación Anual en Acompañamiento de la Vitalidad Esencial, impulsada por el equipo de Vitalidad de Economía Humana, dentro del programa de formación especializada que ofrecemos desde la Academia.
Una formación con alma, diseñada para explorar las raíces profundas de lo que nos sostiene. Con una carga lectiva de 120 horas —entre sesiones teóricas, supervisión y prácticas—, el proceso se ha complementado con la realización individual del programa Besign, una guía interior para reconectar con el propósito, la coherencia y el bienestar integral.
Las graduadas de esta primera edición —Montse Cusco, Gogo Bella, Carme Rimblas, Eva Juan, Andrea Mónaco, Arancha Cruces y Anna Argany— son psicólogas, enfermeras, coaches y especialistas en bienestar que han dado un paso más allá en su manera de acompañar.
Guiadas por Emma Moreno, directora del programa, han cultivado una mirada más sensible, consciente y centrada en la Vitalidad Esencial: esa dimensión invisible, pero profundamente tangible, que da forma y sentido a la vida.
¿Qué entendemos por Vitalidad Esencial?
En Economía Humana, entendemos la salud más allá de los síntomas o los diagnósticos. Hablamos de Vitalidad cuando hay energía disponible para vivir con plenitud, sentido y coherencia. Y eso se nota en cómo pensamos, sentimos, nos relacionamos… y también en cómo enfermamos o sanamos.
Desde nuestro servicio de consultoría en salud integral, acompañamos a personas y organizaciones a recuperar su fuerza vital, su creatividad y su capacidad de transformación. Lo hacemos desde una visión que integra cuerpo, mente, emociones, vínculos y propósito. Y lo hacemos con herramientas que activan el campo de conciencia, como la Lectura Kinesiológica de Campo (LKC) y el enfoque Besign.
Esta primera promoción marca un antes y un después: no solo por lo que han aprendido, sino por cómo lo están encarnando en sus vidas, consultas y espacios de acompañamiento.
Gracias por ser semillas de una salud más humana. Gracias por sostener la vida desde dentro.



