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Tres proveedores presentan tres buenas propuestas.

Sobre el papel, todas cumplen los requisitos. Una ofrece un mejor precio. Otra acredita mayor experiencia. La tercera parece comprender mejor las necesidades del proyecto.

Analizamos presupuestos, referencias, plazos y capacidades técnicas. Comparamos ventajas e inconvenientes. Revisamos de nuevo los datos… pero la respuesta continúa sin estar clara.

Es una situación muy habitual para quienes toman decisiones dentro de una organización: no siempre tenemos que elegir entre una opción buena y otra mala. A veces, lo difícil es distinguir entre varias alternativas aparentemente válidas.

Una información que el análisis no siempre muestra

En estos casos, la Lectura Kinesiológica de Campo (LKC®) permite incorporar una información adicional: el nivel de idoneidad de cada opción para ese proyecto, esa organización y ese momento concreto.

La idoneidad se expresa en una escala del 1 al 10 y tiene en cuenta el bien mayor de todas las partes implicadas.

Imaginemos que, al leer las tres propuestas, obtenemos estos resultados:

  • Proveedor A: 6
  • Proveedor B: 8
  • Proveedor C: 10

Este dato no toma la decisión por nosotros. Tampoco significa que una propuesta sea buena y las demás sean malas, ni sustituye el análisis técnico, económico o humano.

Su aportación consiste en abrir una nueva vía de exploración.

El dato es el comienzo, no el final

¿Por qué una propuesta aparentemente impecable obtiene un 6? ¿Qué condiciones hacen que otra alcance un 10? ¿Existe alguna información relevante que todavía no estamos viendo? ¿Podría cambiar su idoneidad si modificáramos el plazo, el equipo responsable o algún aspecto de la propuesta?

A partir del primer resultado, la LKC nos permite seguir preguntando y profundizando hasta comprender qué información contiene.

Después, integramos lo observado con los datos disponibles, la experiencia de quienes participan y las necesidades reales del proyecto. La decisión final continúa perteneciendo a la persona o al equipo responsable.

La intuición no decide por nosotros. Amplía la información desde la que decidimos.

Aplicar la intuición a decisiones reales

Cuando se entrena y se aplica con discernimiento, la intuición deja de ser una sensación difusa o un impulso difícil de explicar. Se convierte en una fuente de información que puede contrastarse, verificarse e integrarse con la razón.

En nuestros acompañamientos a CEOs y responsables de equipo utilizamos el nivel de idoneidad para valorar proveedores, candidaturas, propuestas, proyectos y momentos de implementación, entre otras decisiones.

Porque, a veces, el verdadero reto no consiste en encontrar una buena opción.

Consiste en reconocer cuál es la más idónea ahora.

En el Curso Anual de Lectura Kinesiológica de Campo aprendemos a aplicar la intuición a decisiones reales con discernimiento, autonomía y sin apego al resultado.

[Más información sobre la próxima edición]

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