Dolors se inclina sobre una planta acuática y señala una pequeña hoja que empieza a brotar.
—En invierno no queda nada —explica—. Pero mira, ahora está sacando hojas nuevas.
Hace calor en Augueró Plantes. El agua de los estanques se ha templado con el sol y, a nuestro alrededor, centenares de plantas continúan desplegándose.
Algunas necesitan mucha luz. Otras, humedad. Hay ejemplares preparados para salir hacia sus nuevos destinos y plantas que permanecen en una zona de recuperación que Dolors llama, cariñosamente, la “guardería”.
Mientras recorremos el garden que creó en La Bisbal d’Empordà, resulta difícil separar la historia de las plantas de la historia de su empresa.
En ambos casos, Dolors ha aprendido a observar, cuidar y reconocer qué necesita cada momento.
De dos personas a un equipo de siete
Augueró Plantes comenzó hace aproximadamente cinco años de la mano de los hermanos Dolors y Ramon.
Después fueron incorporándose Anna, Albert, Mustafa, Joel y Laura. Actualmente, forman un equipo de siete personas y también han acogido a personas en prácticas.
Estamos al alza. Todavía no hemos tocado techo.
afirma Dolors.
La evolución del proyecto se percibe en cada rincón: pedidos preparados para salir, nuevas plantas recién trasplantadas, ejemplares reservados y clientes que continúan llegando a través de la confianza y del boca a boca.
Augueró Plantes se ha ido consolidando paso a paso, respondiendo a las necesidades reales que iban apareciendo.
Emprender desde la observación
Dolors conoce las plantas con una precisión que solo concede la experiencia.
Durante la visita explica cuáles pueden vivir en un espacio con poca luz, cuáles necesitan estar cerca de una ventana y cuáles pueden permanecer parcialmente sumergidas en el agua.
Ella no recomienda una planta antes de comprender dónde va a vivir, primero observa las condiciones.
Esta forma de relacionarse con la naturaleza también está presente en su manera de acompañar Augueró Plantes. Dolors no parte de fórmulas cerradas: atiende a lo que sucede y busca la respuesta más adecuada para cada situación.
Emprender, en su caso, ha supuesto escuchar, probar, aprender, corregir y volver a observar.
En un entorno empresarial en el que parece que todo debe suceder cada vez más deprisa, su recorrido plantea otra posibilidad: comprender el sistema antes de intervenir en él.
La LKC como brújula para decidir
Dolors forma parte de la comunidad de Economía Humana y ha realizado la Formación Anual en Lectura Kinesiológica de Campo. Este año participa como supervisora, acompañando el aprendizaje de otras personas.
La LKC le ha permitido incorporar una nueva dimensión a su experiencia.
Además de observar los datos tangibles de la empresa, puede atender a la información intangible presente en el campo de energía organizacional y explorar qué necesita el proyecto, qué decisiones presentan una mayor idoneidad y qué elementos están influyendo en una situación.
No se trata de sustituir la razón por una sensación. Se trata de ampliar la información disponible para tomar decisiones más conscientes.
La formación ayuda a diferenciar la intuición de los deseos, los miedos o las interpretaciones personales. La intuición deja de ser una impresión vaga y se convierte en una capacidad que puede escucharse, contrastarse y aplicarse.
Durante nuestra conversación, Dolors comparte una de las comprensiones que ha ido integrando:
De alguna manera, todo tiene un objetivo y todo tiene un sentido.
No lo dice como una consigna teórica. Lo dice desde la experiencia de observar que una empresa, como cualquier sistema vivo, contiene información que no siempre resulta evidente a primera vista.
La LKC le permite acercarse a esa información y convertirla en preguntas concretas:
¿Qué necesita Augueró Plantes en este momento? ¿Qué decisión puede favorecer su evolución? ¿Qué opción es coherente con su capacidad real? ¿Con qué personas existe una relación de resonancia? ¿Qué está preparado para desplegarse y qué necesita todavía más tiempo?
Estas preguntas resultan especialmente valiosas cuando los datos no ofrecen una respuesta suficiente o cuando existen varias posibilidades aparentemente adecuadas.
Intuición y conocimiento técnico
Antes de marcharme, entramos en la zona de plantas de interior.
Busco una planta pequeña que pueda vivir en un espacio con poca luz. Dolors me enseña distintas posibilidades y me explica qué necesita cada una.
Primero observa las condiciones de mi casa, después me pregunta cuál me ha llamado la atención. Le señalo una planta. Sin darle más vueltas, Dolors me dice: “… llévatela, déjate guiar por la resonancia.”
La escena resume muy bien su forma de entender la intuición.
Dolors no me invita a ignorar la realidad y escoger cualquier planta dejándome llevar por un impulso: antes ha comprobado cuáles pueden vivir en mi casa.
La resonancia aparece después del conocimiento, no en lugar de él.
Esta combinación resulta fundamental para liderar y tomar decisiones en contextos complejos: escuchar la intuición sin abandonar la experiencia, los datos ni las consecuencias de cada elección.
No se trata de escoger entre razón e intuición: se trata de aprender a ponerlas en conversación.
La consultoría: llevar la información a la empresa
Actualmente, Augueró Plantes está desarrollando un proceso de consultoría con Economía Humana.
El acompañamiento permite trasladar la mirada de la LKC al día a día del proyecto: su evolución, la cohesión del equipo, la prosperidad, la relación con los clientes y la comunicación de aquello que hace singular al Garden.
Uno de los aspectos que ha aparecido durante el proceso es la necesidad de desplegar una comunicación de alta calibración.
El objetivo no es atraer a todo el mundo ni aumentar la visibilidad de cualquier manera. Se busca que la comunicación exprese con fidelidad la esencia de Augueró Plantes y facilite la llegada de personas en consonancia con su propuesta.
También ha surgido la conveniencia de realizar un ejercicio de fractalización: esta ayuda a que una información que ya existe en el campo pueda integrarse, atravesar a la persona y manifestarse en el proyecto.
En este caso, permite que la comunicación no sea una capa añadida desde fuera, sino una expresión encarnada de la identidad de Dolors y de Augueró Plantes.
La consultoría no entrega respuestas prefabricadas. Ayuda a escuchar el sistema, verificar la información y traducirla en decisiones aplicables.
Así, la intuición deja de permanecer únicamente en el ámbito personal y comienza a formar parte de la manera de liderar, relacionarse, comunicar y orientar la empresa.
Prosperar sin abandonar el propósito
En ocasiones, las personas que han creado una iniciativa con propósito sienten cierta incomodidad cuando esta empieza a prosperar. Parece que tuvieran que elegir entre aportar algo valioso o generar beneficios.
La experiencia de Dolors abre otra posibilidad.
La prosperidad puede ser la consecuencia de cuidar bien las plantas, compartir conocimiento, generar oportunidades para otras personas y construir relaciones honestas con los clientes.
No tiene por qué alejarnos del propósito. Puede ayudarnos a sostenerlo y llevarlo más lejos.
Augueró Plantes no necesita llegar a todas las personas. Necesita encontrarse con quienes valoran su manera de comprender y cuidar la naturaleza.
Desde esta perspectiva, prosperar no significa ocupar más espacio. Significa ampliar la capacidad de contribuir sin perder las raíces.
Tres aprendizajes que nos deja Dolors
La historia de Dolors puede inspirar a quienes lideran una empresa, un equipo o un proyecto en un momento de transformación.
Avanzar no siempre significa acelerar.
Antes de dar el siguiente paso, conviene preguntarse qué necesita fortalecerse para poder sostenerlo.
La intuición no está reñida con el rigor.
Puede complementar la experiencia y los datos, especialmente cuando necesitamos elegir entre varias posibilidades y ninguna respuesta resulta evidente.
La prosperidad puede estar al servicio del propósito.
Cuando una empresa aporta valor real, prosperar también puede significar cuidar mejor, generar oportunidades y ampliar su contribución.
Dolors continúa recorriendo Augueró Plantes, observando las plantas, acompañando al equipo y aprendiendo a escuchar el proyecto que ha creado.
A su alrededor, algunas ya están preparadas para salir. Otras todavía necesitan cuidado, atención o un cambio de lugar.
Quizá liderar consista, precisamente, en aprender a reconocer qué necesita cada una.























