Hay momentos en los que una persona sabe hacia dónde quiere avanzar, pero no consigue comprender qué le impide hacerlo. Las decisiones parecen adecuadas, hay experiencia, capacidades, y una dirección aparentemente clara.
Sin embargo, los resultados no terminan de consolidarse.
Cuando avanzar no es suficiente
Cuando Roger Bascones contactó con Economía Humana era consultor y formador en liderazgo. Llevaba tiempo queriendo dar un paso más y construir una empresa, pero sentía que había algo que le impedía consolidar ese crecimiento.
Al mismo tiempo, atravesaba un momento especialmente complejo en el plano personal. Su relación de pareja estaba llegando a su fin y las dimensiones personal, económica y profesional se encontraban profundamente entrelazadas.
Desde fuera, las cosas parecían funcionar: recibía un buen reconocimiento por parte de sus clientes y tenía la sensación de estar haciendo bien las cosas. Sin embargo, cada vez que intentaba avanzar, aparecía algo que frenaba el proceso.
«Cuanto más avanzaba, más se alejaba. Algo estaba pasando ahí.»
Llegó a Economía Humana por recomendación de un amigo que ya había vivido un proceso de consultoría. La confianza que tenía en él fue suficiente para dar el paso.
Su acompañamiento comenzó con Teresa Rodeja, y Roger destaca que, desde el principio, encontró un espacio de relajación, apertura y confianza.
Roger buscaba respuestas para su empresa, pero no imaginaba que la consultoría terminaría llevándolo mucho más allá de las preguntas con las que había llegado.
Una consultoría que incluía a la persona
Roger ya había realizado procesos años atrás, conocía la kinesiología y tenía una mirada abierta hacia este tipo de propuestas. Sin embargo, no conocía la Lectura Kinesiológica de Campo (LKC®) ni sabía que podía integrarse dentro de un proceso de consultoría empresarial y de cuán a fondo podía llegar.
Eso fue una de las primeras cosas que le sorprendieron.
Poco a poco las sesiones iban revelando información que no estaba relacionada únicamente con su empresa: empezaron a aparecer memorias y creencias relacionadas con la prosperidad, su forma de vivir el dinero y dinámicas personales que, hasta ese momento, Roger no había asociado con la evolución de su proyecto.
Como él mismo explica: «La empresa tiene que ver contigo: cómo te relacionas con el dinero, cómo es tu prosperidad, tus formas de pensamiento, tus creencias y memorias antiguas que vienen de no se sabe ni de dónde.»
La empresa dejaba de ser únicamente un proyecto externo para convertirse también en un lugar desde el que observar a la propia persona.
Pero hubo algo que todavía le sorprendió más: la profundidad con la que aparecía toda esa información no venía acompañada de dureza.
«Yo lo he vivido como un proceso fácil, sencillo y desde mucha conciencia.»
La propia metodología le permitió recorrer un momento especialmente complejo desde un lugar que él describe como de apertura, confianza y calma.
El final de un personaje
Durante el acompañamiento, Roger fue poniendo palabras a una intuición que llevaba tiempo sintiendo. Comprendió que buena parte de su vida personal y profesional se había construido desde un personaje: una forma de actuar que había sido útil durante un tiempo, pero que ya no representaba quién era.
«Es como que el personaje muere ahí y empieza a resurgir otra cosa, otra forma de actuar, otra forma de hacer las cosas mucho más auténtica.» dice Roger
Ese cambio no ocurrió de un día para otro ni como consecuencia de una única decisión. Fue emergiendo a medida que cambiaba su manera de relacionarse consigo mismo, con su entorno y con aquello que estaba construyendo.
Desde ahí, algunas circunstancias comenzaron a ordenarse de otra manera: la relación de pareja llegó a su fin, cerró su etapa anterior como autónomo, y apareció una nueva forma de emprender, junto a quien hoy es uno de sus socios.
Roger no interpreta estos acontecimientos como una consecuencia automática del acompañamiento. Los relaciona con un proceso en el que fue ganando claridad, confianza y una forma más auténtica de ocupar su propio lugar.
Hay decisiones que no nacen de la voluntad de cambiar, sino de dejar de sostener aquello que ya no tiene sentido seguir siendo.
Una comprensión más amplia de la prosperidad
Cuando Roger recuerda hoy aquel primer proceso de consultoría, suele hablar de prosperidad, pero no lo hace pensando únicamente en la empresa: habla de la calidad de las relaciones, de la creatividad, de la confianza, de la posibilidad de expresar capacidades que antes sentía limitadas.
Su etapa anterior se fue cerrando y, con ella, también el entorno desde el que había intentado construir su proyecto durante años. El proceso de desvinculación fue difícil, pero abrió espacio para que aparecieran nuevas relaciones, nuevas posibilidades y una manera distinta de habitar su propia vida.
Él mismo lo cuenta así: «Yo siempre decía que el entorno importa mucho. El entorno que tenía no era propicio. Ha habido un proceso de desenganche y de liberación complejo, pero mira, ha funcionado.»
A partir de ahí empezó a reconocer una prosperidad que no se medía únicamente en resultados.
Aparecieron nuevos colaboradores y socios. El proyecto fue creciendo hasta consolidar un equipo de seis personas, abrir una nueva división y comenzar otra. Su situación económica también cambió.
«El éxito del acompañamiento ha sido la mejora de mi vida a todos los niveles.»
Quizá ahí aparece una de las comprensiones más profundas de todo el proceso.
La prosperidad dejó de ser una meta que alcanzar para convertirse en una forma diferente de relacionarse consigo mismo, con los demás y con aquello que estaba construyendo.
La intuición dentro de las organizaciones
El acompañamiento de Roger despertó en él una inquietud nueva.
Como consultor especializado en cultura organizacional, mentoría directiva y liderazgo, Roger empezó a preguntarse cómo podía integrar esta forma de comprender los procesos dentro de las organizaciones con las que colaboraba.
Por eso decidió inscribirse en el Máster Internacional en Economía Humana, para profundizar en una capacidad que considera imprescindible para el liderazgo contemporáneo: la intuición.
En sus propias palabras:
«Me he apuntado y quiero hacerlo el año que viene, porque quiero ofrecer dentro de los ecosistemas organizacionales una mirada diferente.»
Para Roger, desarrollar la intuición no significa sustituir el análisis racional.
Significa incorporar una forma complementaria de acceder a información que normalmente no está disponible y que puede aportar claridad en la toma de decisiones, en la comprensión de las relaciones y en el desarrollo de las organizaciones.
Síntesis del testimonio
La consultoría permitió a Roger acceder a información que no estaba observando desde una mirada exclusivamente racional y convertir esa comprensión en decisiones concretas que transformaron su vida personal y profesional.
El cierre de una relación, el nacimiento de una nueva empresa, la aparición de nuevos socios, una forma distinta de ejercer el liderazgo y una relación renovada con su entorno fueron algunas de las expresiones visibles de ese recorrido.
Porque, a veces, el cambio más profundo no empieza cuando aparecen nuevas respuestas: empieza cuando aprendemos a mirar aquello que hasta entonces no habíamos podido ver.
Consultoría para procesos personales y empresariales
Profesionales, equipos y organizaciones llegan a Economía Humana con una necesidad concreta: hacer crecer un proyecto, atravesar un cambio profesional, recuperar claridad frente a una situación que parece repetirse una y otra vez.
La consultoría integra la experiencia profesional con la LKC, incorporando dimensiones que habitualmente quedan fuera de una consultoría convencional y que pueden resultar decisivas cuando las respuestas habituales ya no son suficientes.











