Heraldo Muñoz, director de Fensus
De la Economía del “yo tengo” al “yo soy, nosotros somos”

Jose Luis - Economía HumanaBlog, Economía Humanizada, Emprender con valoresLeave a Comment

Desde que conocimos a Heraldo Muñoz quedó clara la complementariedad entre Fensus y Economía Humana lo que nos impulsó en profundizar en el conocimiento mutuo e indagar en posibles vías de colaboración entre ambas organizaciones, concretándose en un acuerdo de colaboración que abre nuevas posibilidades y oportunidades de colaboración entre España y Argentina para impulsar una economía más consciente y orientada al bien común.

Heraldo Muñoz es Master en Economía (Universidad Di Tella); Director de FENSUS; Conferencista, Profesor y Decano de la Universidad Champagnat. Para él consciencia es la capacidad de desarrollarnos desde la libertad más que desde un dogma moral para elegir qué sentido darle a nuestro dinero, cómo ahorrar, consumir e invertir desde la experiencia que nos lleve del “yo tengo” al “yo soy” y al “somos”.

Buceando en actividades que parecían distantes a la economía y las finanzas como el teatro, la psicología, las artes marciales, el Tai Chi o la filosofía china, Heraldo, “Lali” para los amigos, comenzó a descubrir un sentido escondido y trascendente en el estudio de esta ciencia. Que el Excel es tan solo una pantalla de una economía relacionada con los recursos, la naturaleza y con un plano emocional muy profundo donde se fusionan conocimientos tangibles y fuerzas que se comportan similar a las de un cuerpo humano, en forma orgánica. Que hay un orden natural detrás de las finanzas, porque allí detrás hay un país, una sociedad, una familia, una persona.

Hablás de la posibilidad de realizar negocios trascendentes, donde la consecuencia de ganar plata sea haber hecho las cosas bien. ¿Cómo se va detrás de este objetivo sin perder de vista la eficiencia?

Se parte dejando de ser autómatas y comenzando a preguntarnos qué sentido tiene lo que hacemos. Hay economía en todo lo que nos rodea, hay construcción, destrucción, generación, por eso hablo de la economía de las emociones. La economía es la ciencia que administra lo que es escaso y en la vida hay mucho que no podemos derrochar, tenemos un tiempo finito, una cierta cantidad de dinero, de recursos, el mundo como un todo tiene un desafío de economía. Una empresa en si misma no es solo un transformador de recursos sino también de emociones. Nos hicieron creer que la única manera de lograr el bienestar era por medio de los bienes materiales, lo cual es una de las formas, sin embargo, hay una parte intelectual, del sentir, del experimentar que todos compartimos incluso quienes se enfocan exclusivamente en maximizar sus finanzas. En este sentido, cuanto más profundo sea el entendimiento de tu empresa más fácil será lograr su versión más eficiente que se verá reflejada en sus balances.

Los paradigmas de la economía están cambiando, hoy se habla de un modelo circular y en él de los diferentes roles que tenemos las personas como compradores, ahorristas y emprendedores.

Históricamente, la economía nace en el contexto de la revolución industrial como un proceso lineal, donde el paradigma era la eficiencia del funcionamiento de las máquinas, se quiso replicar este modelo a la sociedad, se apuntó a parametrizar, programar y educarnos en que la mejor versión de una persona o empresa era ser lo más parecido a una máquina. Estas ideas del siglo pasado nos trajeron más problemas que soluciones al encontrarnos con gran cantidad de pobreza, contaminación, algo falló.

Es un modelo incompatible con un mundo finito, en cambio la nueva mirada que partió siendo meramente ecologista al toparnos con límites ambientales nos hizo entender que, de dónde viene y hacia dónde va lo que sale de mi proceso debe unirse en un círculo de deshecho de procesos; que detrás de una persona que me compra hay un empobrecimiento o enriquecimiento; que esa misma persona puede ser la que trabaja para mí en un estado de bienestar o frustración.

En la actualidad, el desafío de muchas instituciones a nivel mundial es que la economía funcione más parecida a algo biológico como el cuerpo humano, que a una máquina. Analizamos el sistema económico, una empresa o una sociedad en un esquema donde todo se retroalimenta, donde los procesos se dan en forma circular.

“Elegir a quién le compramos y a quién le vendemos para crear nuestra propia red económica financiera”

Cómo motivarnos en esta mirada introspectiva cuando en varios ámbitos prima el individualismo, el egoísmo y la crisis…

Lo que hoy llamamos crisis es el funcionamiento bajo un programa que está obsoleto: el maximizar riqueza, beneficios, PIB a costa de deteriorar aspectos de nuestra vida, de que otros se empobrezcan, de descuidar el medio ambiente, las relaciones con el entorno y la cadena de valor.

Durante mucho tiempo prevaleció la fantasía del control: mientras más tengo más controlo. Hoy estoy entendiendo que soy parte de mi economía desde muchos planos no solo desde el material, a través de los cuales me puedo desarrollar integralmente. Por ejemplo, experimentar mi actividad como una vocación, en la cual no deja de ser importante ganar plata como parte de un todo, pero donde toma mayor relevancia el “yo soy” en lugar del “yo tengo”.

El “yo tengo” ha logrado que las personas importemos más como consumidores. ¿cómo cambiar nuestra relación con el consumo?

Podríamos preguntarnos qué tan cómodo se siente cada uno con su forma de consumo y comenzar a reprogramarnos a favor de nuestro bienestar, de desarrollar cierto grado de sensibilidad. Incluso pienso que no todos tienen que virar hacia el mismo lado. La pregunta es ¿en mi sistema actual de consumo me siento en armonía? Para mi la conciencia es como un dogma y nos permite enjuiciar moralmente los actos, un ejemplo sería: no hay que consumir papel porque se degradan los bosques. Sin embargo, podemos distinguirla de la consciencia con “s” como una capacidad que surge de experimentar en nosotros mismos: ¿me importan los bosques, ¿qué siento al respecto? No tengo porqué forzar al otro a que tenga mi mirada, hay gente que está muy cómoda en su forma de consumo.

Que cada uno encuentre su lugar es parte de la evolución de la conciencia.

Hoy podemos saber a dónde va nuestro dinero, nuestra comodidad puede cambiar al conocer qué tipo de negocios estamos solventando a costa de una alta rentabilidad…

Mi dinero es como mi energía, puedo decidir qué generar con él. El pensamiento general es que si dejás de ganar el 40% porque no invertiste en Lebacs sos un negligente. Hay una visión más consciente y menos mecanicista que busca entender a dónde van mis ahorros, cómo crecen y elegir qué me hace bien o mal. Quizás decido optar por las Lebacs como una forma de cuidar mi poder adquisitivo, pero a través de una elección integral basada en el entendimiento no porque lo dijo Osvaldo Granados.

De la otra manera, años atrás prestamos mecánicamente a las guerras de medio oriente y al narcotráfico en Colombia que hicieron mucho daño. Sin darnos cuenta nuestra avaricia nos lleva a decir “ni me cuentes cómo hacés, vos dame la mayor rentabilidad”. Esa es la inconciencia que tenemos que evitar.

“Nos hicieron creer que la única manera de lograr el bienestar era por medio de los bienes materiales, lo cual es una de las formas, sin embargo, hay una parte intelectual, del sentir, del experimentar que todos compartimos incluso quienes quieren exclusivamente maximizar sus finanzas”

¿Cuáles son las opciones para quienes quieran invertir con consciencia?

Hoy podemos invertir en crowdfunding (micromecenazgo: mecanismo colaborativo de financiación de proyectos), que funciona como una red social en donde te vinculás y elegís en qué invertir.

En economía real, ahorrando en bienes o mercadería como forma de reserva y cuidado del poder adquisitivo. Escogiendo un Banco con el que tengas afinidad al conocer la lógica de la rentabilidad que te ofrece.

No hace falta hacer una obligación moral de todo. Pero está la opción de entender las finanzas de forma fácil. Este es un programa que ideamos que usa la palabra fácil como sigla. F: Felicidad; A: Armonía entre C: Compras, I: Ingresos y L: Libertad. Quiero plata para ser feliz, y las compras me lo permiten un poco, siempre que estén en armonía con mis ingresos.

Podemos verlo en la analogía del paisaje de un río y un lago. Nuestro stock es nuestro patrimonio, aquello que compramos es como el lago que deja de fluir, el río es el que llega y se va: nuestros ingresos y gastos. Si el lago se rebalsa inunda el bosque y mata a los árboles, si el lago se vacía se mueren los peces, no hay reserva, se vuelve todo más riesgoso. Las variables de flujo son tu sueldo, tus gastos y tus compras, mientras que las variables de stock son tus inversiones como la casa, el auto. Este entendimiento que se va complejizando en información les da a las personas una gran sabiduría intuitiva para manejar de forma más eficiente su empresa o proyecto.

¿Desde ese mayor entendimiento, cómo generar valor no solo individual sino para todos?

Del “yo tengo”, puedo elegir pasar al “yo soy” y luego al “nosotros somos” en donde “yo soy lo que vos me puedas comprar, que a la vez con mis recursos te puedo comprar a vos”, que nos necesitamos unos de otros no es una visión comunista ni hippie, está tomada desde la armonía y libertad, hay un nivel mínimo de reserva que necesitamos, que nos da seguridad en donde tomar también es comprar y dar es trabajar.

Empezá a relacionarte eligiendo a quién le comprás, a quién le vendés y comenzá a crear una red en donde elegís a cada persona con quien intercambiás. Al crear nuestro micro medioambiente económico financiero estaremos accediendo al “nosotros somos… constructores de nuestra economía”. Podría quedarme en la necesidad de ganar dinero al costo que sea y luego decir, por ejemplo: – Che! me he llenado de guita haciendo transporte y odio a los camioneros.

Lo importante es la gradualidad y la libertad para construir la mejor versión, la que más sentido tiene para mí. Ese es el círculo del Ser que es la transformación.

Volviendo a la crisis, me gustaría profundizar en este concepto.

La obsesión por el control también nos tiene presos. En lugar de estar atento a lo que está pasando, y ver en donde puedo agregar valor, pienso que este gobierno no sirve y el que viene tampoco, que este empresario es una basura, que este es un mal cliente y este empleado no hace las cosas bien. Percibo que la gente tiene que funcionar como yo quiero y no establezco un diálogo.

Y percibimos que las soluciones tienen que venir de afuera y sobre todo de los líderes políticos…

En Argentina tenemos el problema de endiosar a una persona que pasa a tener la obligación de solucionarnos la vida, le damos un poder mesiánico, lo mismo ocurre con el fútbol. Si, en cambio, interactuáramos más, mi empresa, mi laburo, mi empleado, mi cliente pasarían a ser un eslabón más con quienes dialogar.

Esto mejora la percepción de crisis, puedo comprender qué está pasando para tomar lo mejor de allí. ¿No será que la crisis es una obsesión de control de que las cosas pasen como yo quiero? ¿Qué tal si me decido a profundizar en el entendimiento y el diálogo para elegir y no me limito a ser víctima?

Fuente: Los Andes

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