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En Medellín (Colombia), en el marco de la inmersión IDG, se vivió un momento clave en el ecosistema de transformación iberoamericano: la firma de una carta de intención entre Economía Humana y la Red Latinoamericana de Hubs de Inner Development Goals (IDG).

Nos lo relata Lucas Carballo, consultor de Economía Humana, miembro de EH Argentina y miembro del equipo de coordinación de la Red LATAM de IDG, quien fue protagonista de este proceso de conexión y co-creación.

Una alianza que trasciende fronteras

El movimiento global de los Inner Development Goals nació para cultivar las habilidades humanas necesarias que permitan alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En este contexto, la colaboración con Economía Humana abre nuevas posibilidades de integración de saberes, poniendo al servicio tecnologías sociales y prácticas intuitivas que fortalecen a personas, comunidades y organizaciones.

La propuesta es clara: poner a disposición de Latinoamérica las herramientas de innovación social e intuitiva que Economía Humana ha desarrollado en su trayectoria, como es la LKC (Lectura Kinesiologica de Campo). Herramientas capaces de potenciar liderazgos, facilitar procesos de transformación, acompañar a líderes y comunidades hacia un desarrollo más consciente y ofrecer nuevas perspectivas frente a los desafíos de nuestros territorios.

Los IDG como escenario fértil

La firma de la carta de intención tuvo lugar durante la inmersión IDG celebrada en Medellín, un encuentro que reunió a transformakers de más de diez países de la región latinoamericana, junto con invitados de África y Asia, orientado a experimentar los Inner Development Goals (IDG) en la práctica.
Durante varios días, los participantes exploraron metodologías de desarrollo interior, espacios de aprendizaje en la naturaleza y el diálogo con comunidades locales, integrando perspectivas ancestrales y contemporáneas para fortalecer las competencias necesarias en la construcción de un futuro sostenible y consciente.

Lejos de ser un evento más, la inmersión se convirtió en un laboratorio vivo de co-creación y conexión, donde la diversidad cultural se transformó en una fuente de inspiración. Fue en ese ambiente de apertura y aprendizaje colectivo donde germinó la decisión de dar un paso más: unir fuerzas a través de una alianza estratégica.

Aprendizajes que inspiran la colaboración

De esta experiencia conjunta emergen claves que orientan el camino hacia adelante:

    • Cultivar las habilidades humanas como la clave para impulsar y acompañar la transición a un paradigma de prosperidad, unidad y consciencia.
    • Integrar saberes y territorios: unir innovación y sabiduría ancestral para responder a los desafíos de nuestro tiempo.
    • Potenciar liderazgos: acompañar a agentes de cambio que necesitan nuevas herramientas para transformar sus contextos.
    • Co-crear desde la diversidad: pasar de la colaboración a la verdadera co-creación, integrando múltiples miradas.

Un compromiso con el futuro de Latinoamérica

Para Lucas Carballo, esta alianza es un paso natural y necesario: “Lo importante es generar condiciones para que cada persona pueda conectar con su mejor versión y, desde ahí, impulsar transformaciones colectivas que nos conduzcan a un mundo más justo, próspero y conectado con la vida”.

La semilla está sembrada. A partir de aquí, la colaboración entre la Red LATAM de IDG y Economía Humana abre un horizonte lleno de posibilidades para que Latinoamérica aporte al mundo no solo su biodiversidad, sino también su riqueza cultural, espiritual y humana.

Economía Humana reafirma así su vocación: acompañar procesos de transformación interior y colectiva, para co-crear una prosperidad más consciente y sostenible.

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