La colaboración entre consumidores humaniza las telecomunicaciones

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Imagina por un momento que los taxistas fueran dueños de todas las carreteras y que para circular nos cobraran un peaje.

No tiene ningún sentido, ¿verdad?

Pues esto es lo que está pasando con las infraestructuras de telecomunicaciones. En el siguiente artículo te invitamos a descubrir por qué es así y cómo solucionarlo de la mano de Ramón Roca, creador de guifi.net un ejemplo inspirador de innovación social que está poniendo en jaque el monopolio de las grandes compañías en el sector de las telecomunicaciones.

Somos esencialmente seres comunicativos. La comunicación es una necesidad básica del ser humano que nos ha permitido evolucionar a lo largo de la historia. El acceso a las telecomunicaciones se ha convertido en una necesidad básica para el desarrollo del ser humano en el S XXI.

A pesar de que las telecomunicaciones son un bien común clave para la evolución de la sociedad, las infraestructuras que facilitan la conexión se encuentran en manos de las comercializadoras . Unas pocas empresas privadas que las gestionan de manera lucrativa en su beneficio. Este modelo desprotege a los consumidores y conlleva grandes desequilibrios. Actualmente, las personas que viven en zonas desconectadas porque no tiene interés para las operadoras comerciales, se ven obligados a dedicar un 20% - 30% de su renta para mantenerse conectados.

La clave para humanizar las telecomunicaciones es el consumo consciente.

Existen casos de éxito que ya lo están logrando. Éste es el caso de guifi.net. Un proyecto tecnológico, social y económico impulsado desde la ciudadanía que tiene por objetivo la creación de una red de telecomunicaciones abierta, libre y neutral basada en un modelo de procomún.

El desarrollo de guifi.net, como la mayoría de innovaciones sociales, parte de la iniciativa de una persona o pequeño colectivo, en este caso de Ramón Roca, de dar respuesta a una necesidad.

Ramón vivía desde hacía años en Gurb, un pequeño pueblo de Cataluña donde no llegaba la conexión a internet, imprescindible para desarrollar su labor profesional. Si quería continuar viviendo en Gurb, tenía que buscar cómo dar respuesta a esta necesidad.

Al principio, optó por la radio hasta que en 2009 descubrió que la fibra óptica era una solución más eficiente y económica, siempre y cuando lo hiciera de manera conjunta con otras personas que se encontraran en la misma solución que él.

Para sorpresa de Ramón, la instalación de fibra óptica resultó ser muy barata. “Nos dimos cuenta que nos había tomado el pelo. La fibra es un plástico muy fino y mucho más barato que el cobre. Lo que realmente obra el milagro es la colaboración. Es mucho más fácil hacer llegar la fibra a las zonas rurales, que el agua y la electricidad”.

Sería absurdo pedirle a los taxistas que construyan las carreteras, porque eso los convertiría en dueños de las mismas y tendrían un control absoluto sobre la regulación del tráfico. Podrían imponer las reglas y especular con su poder. Esto es lo que pasa actualmente con las grandes operadoras de telecomunicaciones. Han construido las infraestructuras con dinero público y se han hecho dueños de las mismas.

Por eso, las infrestructuras de guifi.net son colectivas, es decir, son un bien común que en ningún caso no se puede vender. Según Ramón, es imprescindible garantizar este blindaje con la forma jurídica más adecuada. En su caso constituyeron una Fundación. “En mi experiencia, basta con una infraestructura colectiva bien gestionada que nos permita conectarnos y unas reglas de gobernanza bien claras que impidan que nadie imponga su posición dominante”.

Actualmente, guifi.net facilita la conectividad a más de 100.000 personas, especialmente en los pueblos de la España vaciada y su labor está reconocida por la Unión Europea. En opinión de Ramón, “no puede haber un verdadero desarrollo del mundo rural sin asegurar un acceso óptimo a las telecomunicaciones”.

Para Ramón, “tiene todo el sentido del mundo fomentar la compartición” porque con "una sola infraestructura de fibra se puede llevar el internet de todo un edificio y a toda una ciudad si se gestiona bien, es decir, poniendo el foco en el bien común".

Es evidente que hay un conflicto de intereses. Las multinacionales nos quieren hacer creer que dependemos de ellas a través de la manipulación informativa con el beneplácito de muchas administraciones. Pero, lo que nos interesa como ciudadanos es compartir infraestructuras para ser eficientes y emanciparnos de las grandes corporaciones. Lo primero es tomar conciencia de nuestro poder como consumidores y luego tomar decisiones para avanzar hacia esta soberanía.

No podemos ceder nuestro empoderamiento ni a lo público ni a lo privado. Al final, la clave para humanizar las telecomunicaciones es que empecemos a recuperar nuestro poder como consumidores y colaboremos entre nosotros, sin menospreciar la labor que pueden hacer las administraciones y de las empresas privadas siempre y cuando pongan su foco en el bien común.

¿Cómo podemos contribuir desde nuestra individualidad a humanizar las telecomunicaciones?

A continuación, compartimos algunas ideas para emanciparse de las teleoperadoras.

Investiga

Informarte de las opciones de consumo consciente que existen en el mercado.

Actualmente, existen iniciativas  alternativas como guifi.net, Som Connexió, Som Energía, Holaluz y otras muchas.

Consume de manera consciente y coherente con tus valores

No subestimes el poder de transformación que tienes en tu mano. Cada aportación suma a la transformación.

Conviértete en un micro influencer consciente

Sé consciente de la capacidad de influencia que tienes sobre tu entorno. Divulga aquellas iniciativas de consumo consciente en las que participas.  El boca a boca, sigue siendo uno de los métodos más efectivos, ya sea de persona a persona o a través de las redes sociales.

Dar voz y visibilizar a las iniciativas las personas que lo están haciendo bien, es muy importante.

Súmate a las iniciativas de Lobby Consciente

Un papel básico de las administraciones públicas es la regulación. Necesitamos reguladores que legislen en beneficio de todos.  Éste es el objetivo del Lobby Consciente, utilizar nuestra capacidad de influencia para exigir que las administraciones cumplan su papel y defiendan el interés común.


AUTOR

Maribel Guzmán, cocreadora en Economía Humana. Experta en Comunicación y Marketing Consciente. Forma parte del equipo docente del MIEH, Máster Internacional en Economía Humana

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