Cuando buscar soluciones deja de ser suficiente
Maitane llegó a Economía Humana sintiendo que había probado muchas cosas y que, aun así, algo seguía sin resolverse.
Desde pequeña, la salud había sido un tema recurrente en su vida. Problemas médicos de distinta naturaleza, complicaciones importantes y una sensación constante de tener que encontrar la siguiente solución para recuperar el equilibrio.
A lo largo de los años había recorrido distintos caminos: medicina alopática, terapias complementarias y diversos enfoques de acompañamiento. Muchas veces los síntomas desaparecían. Sin embargo, tarde o temprano, aparecía algo nuevo.
Cuando llegó a Economía Humana, Maitane buscaba respuestas. Lo que no imaginaba era que la Consultoría de Vitalidad le llevaría a formular preguntas completamente distintas.
La Consultoría de Vitalidad: cuando la pregunta deja de ser cómo eliminar el síntoma
Hasta su llegada a Economía Humana, Maitane se había relacionado con la enfermedad como la mayoría de las personas: aparece un síntoma, se busca una solución y se intenta volver cuanto antes a la normalidad.
Sin embargo, durante el proceso empezó a descubrir una mirada diferente: el síntoma dejó de ser únicamente algo que había que eliminar y empezó a convertirse también en una fuente de información.
“Lo más importante para mí fue comprender que la sanación está en mí y que el síntoma trae información.”
Aquello transformó profundamente su forma de vivir la salud. La atención dejó de estar puesta exclusivamente en encontrar respuestas fuera y comenzó a dirigirse también hacia la comprensión de lo que cada experiencia estaba intentando mostrar.
Con ello apareció otro cambio importante: asumir un papel más activo en su propio proceso.
“La responsabilidad dejó de estar en el terapeuta. Pasó a estar en mí.”
Cuando la vida no responde a los planes
Durante el tiempo que estuvo realizando la Consultoría de Vitalidad, Maitane transitó uno de los procesos más difíciles que había vivido hasta entonces.
Varios abortos consecutivos.
Una experiencia que removió aspectos mucho más profundos que la maternidad, porque lo que empezó a aparecer no era únicamente el dolor de la pérdida. También apareció una pregunta más esencial:
¿Qué ocurre cuando la vida no responde a aquello que creemos que debería suceder?
Hasta ese momento, una parte importante de su energía había estado puesta en intentar resolver, conseguir y controlar. Sin embargo, el proceso empezó a mostrarle otra posibilidad: comprender que no todo dependía de su capacidad para hacer que las cosas ocurrieran.
“Me rendí a la vida. Comprendí que ni la vida ni la muerte estaban en mis manos.”
En su relato, los abortos aparecen como un punto de inflexión. No porque le aportaran respuestas inmediatas, sino porque la llevaron a encontrarse con algo que llevaba muchos años presente: el miedo a la muerte.
Una muerte que ya había aparecido en otros momentos importantes de su vida, desde problemas graves de salud hasta la pérdida de su hermano.
A través de la Consultoría de Vitalidad, de la información que iba llegando mediante la LKC – Lectura Kinesiológica de Campo y del acompañamiento continuado que recibió durante el proceso, empezó a mirar de frente algo que hasta entonces había intentado gestionar desde otros lugares.
No fue un proceso cómodo ni rápido. Pero poco a poco fue desarrollando una confianza distinta, capaz de sostener la incertidumbre incluso cuando no sabía hacia dónde la estaba llevando la vida.
Empoderamiento como recuperación de la propia capacidad
Una de las transformaciones más profundas que describe Maitane tiene que ver con la recuperación de la confianza en sí misma.
Durante años, gran parte de la autoridad sobre su salud había estado fuera: en médicos, terapeutas o especialistas.
Nuestro acompañamiento le permitió recuperar algo que sentía que había ido perdiendo: la capacidad de escucharse, discernir y participar activamente en las decisiones que afectaban a su vida.
“La energía vuelve a ti y tú tienes la capacidad.”
Uno de los momentos en los que Maitane percibió con más claridad el impacto de este recorrido fue durante el nacimiento de su hija.
Después de varios abortos, de un embarazo de riesgo y de una experiencia previa muy complicada con la epidural, llegó al parto con miedo, pero también con recursos que había ido desarrollando a través del proceso.
Maitane fue capaz de escuchar lo que ocurría en su cuerpo, contrastar lo que percibía utilizando los indicadores y verificaciones con el test kinesiológico (respuesta involuntaria), identificar qué necesitaba en cada momento y expresarlo con claridad al equipo médico.
Sentía que el parto avanzaba más rápido de lo que le indicaban, percibía cuándo necesitaba movimiento o calor y tomaba decisiones desde esa escucha interna.
“Yo sentía que ya era el momento, aunque me decían que todavía faltaban horas.”
Más tarde pudo comprobar que aquello que estaba percibiendo coincidía con lo que efectivamente estaba ocurriendo.
Para ella, esa experiencia representó algo muy concreto: dejar de vivir situaciones importantes desde la dependencia o la duda constante y recuperar la confianza y el discernimiento sobre lo que estaba percibiendo.
La intuición dejó de ser un aprendizaje teórico para convertirse en una herramienta integrada y disponible en uno de los momentos más exigentes y vulnerables de su vida.
Integrar sin elegir: la LKC y la medicina convencional
Otro aspecto importante del testimonio de Maitane es que su proceso nunca implicó elegir entre la LKC y la medicina alopática. De hecho, ambos caminos avanzaron juntos.
Durante ese periodo descubrió problemas inmunológicos y de trombofilia que hasta entonces no habían sido identificados. Gracias a ello pudo acceder a especialistas, tratamientos y recursos médicos que resultaron fundamentales para su situación.
La información que iba emergiendo durante la consultoría no sustituyó esos procesos. Al contrario, le ayudó a orientarse dentro de ellos, a identificar profesionales adecuados para su situación, a tomar decisiones con más claridad y a sostener emocionalmente momentos especialmente complejos.
Como explica ella misma, «no tuve que elegir entre una cosa y otra», sino aprender a integrar ambos caminos.
Cuando la transformación no elimina las dificultades
Quizá uno de los aspectos más valiosos de la experiencia de Maitane es que no presenta la transformación como una historia en la que los problemas desaparecen: después de los abortos llegó un nuevo embarazo, luego llegó el parto, y después llegaron nuevos aprendizajes relacionados con la maternidad, el llanto de su hija y los desafíos cotidianos de la vida familiar.
La diferencia no está en que todo se haya vuelto fácil, sino en cómo se relaciona hoy con aquello que ocurre.
“Me dejo caer y permito que la vida pase a través de mí.”
A lo largo de su recorrido no desaparecieron la incertidumbre, el miedo o las dificultades.
Sino que el proceso la ayudó a desarrollar más claridad, más confianza y una mayor capacidad para sostener lo que la vida iba poniendo delante.
Un camino para quienes sienten que ya no quieren vivir desde el mismo lugar de siempre
La experiencia de Maitane habla de algo que muchas personas reconocen en distintos momentos de su vida: la sensación de haber agotado las respuestas habituales y descubrir que lo que necesita cambiar no es solo la situación, sino también la manera de relacionarse con ella.
El acompañamiento le ofreció un espacio para comprender con más profundidad lo que estaba viviendo, desarrollar recursos que después pudo aplicar en situaciones reales, desde decisiones relacionadas con su salud hasta algunos de los momentos más importantes y vulnerables de su vida. Y, con el tiempo, también en un aprendizaje integrado.
Su participación en la 5ª edición del Curso Anual de LKC le está permitiendo seguir profundizando e incorporar esos recursos a su vida cotidiana.
“Porque una cosa es comprender algo cuando todo está en calma y otra muy distinta es poder apoyarse en ello cuando aparecen el miedo, la incertidumbre o la sensación de no saber qué hacer.”
Quizá esa sea una de las aportaciones más valiosas que deja entrever este testimonio: la posibilidad de confiar más en la propia percepción, discernir con mayor claridad y tomar decisiones desde un lugar menos condicionado por el miedo o la incertidumbre.


















