Reflexiones en torno al consumo consciente

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Si tomamos consciencia del poder que tenemos como consumidores, el consumo nos ofrece la oportunidad de construir de un modo fácil y directo el mundo que queremos.

Cada vez, son más las empresas y consumidores que se preocupan por su manera de producir y consumir porque saben que sus acciones generan consecuencias más allá de ellos mismos.Economía Humana

Se acerca la Navidad y con ella se incrementa el consumo de forma exponecia. Es un buen momento para reflexionar y tomar consciencia de las consecuencias que tiene nuestra forma de consumir.

Compartimos con vosotros la entrevista que nos realizó Jose F. Martínez a Maribel Guzmán y Ferrán Caudet, co-creadores de Economía Humana y expertos en consumo consciente. Esta entrevista recibió el premio a la creatividad en el 26º curso de Asistentes Técnicos en Consumo del Ayuntamiento de Barcelona

¿Qué es eso lo que se da en llamar la economía consciente?

FC: Ahora existen muchas etiquetas para designar una nueva tendencia económica: economía consciente, solidaria, economía circular, economía del bien común, economía verde, azul, economía de los dones y talentos… Lo común a todas ellas es que ponen en el centro de la actividad económica al ser humano y al planeta.  A este impulso creciente es al que llamamos economía consciente que se expresa de muchas maneras. El reto actual está en cómo crear sinergias creativas entre todos estos movimientos para aumentar su capacidad de transformación.

MG: La consciencia supone un cambio de perspectiva que conlleva una ampliación en nuestro campo de visión. Mientras que la economía especulativa se centra en la satisfacción del yo y sólo ve el beneficio a corto plazo; la economía consciente integra al yo, al tú y al nosotros en una mirada panorámica que tiene en cuenta el corto, el medio y el largo plazo. Tomamos conciencia de que estamos inmersos en una realidad interdependiente y, en consecuencia, no vemos sólo lo que nos afecta a nosotros sino también cómo influye a los demás. Ello se deriva en una actitud de rebeldía creativa en busca constante de un “Win, win, win” en el que todos salimos ganando.

¿Qué diferencia existe entre un consumidor responsable y consciente del que no lo es?

FC: Tiene que ver con esta mirada más panorámica. Un consumidor consciente tiene en cuenta muchos más parámetros a la hora de decidir su compra que un consumidor corriente. No se queda sólo en impulsos básicos del tipo: me gusta o no me gusta, me va a dar placer o no… Mira el impacto, el efecto que tiene su compra en las personas que lo han fabricado, en el medio ambiente, … Es un agente de cambio, es alguien que influye en el mundo que quiere crear a través de sus decisiones de compra… De igual modo, un consumidor inconsciente también influye a través de sus decisiones de compra sirviendo al mundo que otros han crean para sus propios intereses.

MG: Un consumidor consciente da valor a lo que compra más allá de la mera satisfacción de una necesidad.

Por otro lado, considero importante diferenciar entre consumo responsable y consumo consciente. El consumidor consciente cambia sus pautas de consumo fruto de una convicción interior. Preferimos hablar de consumo consciente y no de consumo responsable porque entendemos que el adjetivo “responsable” tiene unas connotaciones normativas que apelan a una decisión intelectual que suele ser fruto de un “debería”. Esa no es nuestra propuesta de trabajo.

“El viejo paradigma tienen como base una economía basada en la especulación, la violencia y la codicia

Consumir de un nuevo modo es también romper un hábito en ocasiones fuertemente arraigado, ¿se puede ser consumidor consciente consumiendo en grandes multinacionales? ¿o en comercios asiáticos?

FC: No. Sin duda, comprar a esas grandes estructuras no genera conciencia porque son parte del sostén del viejo paradigma y están vinculadas a la economía especulativa. De manera que, cuando compramos a grandes multinacionales, estamos alimentando los paraísos fiscales, la corrupción, la explotación,… Aunque el producto pueda tener una calidad aparente, detrás de él hay toda una cadena de “no valores” que no están al servicio de las personas y del medio ambiente.

consumo consciente

MG: Convertirse en un consumidor consciente es un proceso gradual, personal e intransferible en el que poco a poco vamos siendo más conscientes de nuestros principios y valores. Es es un proceso de toma de conciencia y de coherencia. Es lógico que, en un principio, resulte difícil dejar de comprar una camiseta en una gran cadena de distribución textil para hacerlo en un comercio de proximidad que apueste por criterios éticos. Pero cuando lo hacemos, por convicción, sentimos una gran  satisfacción interior.

FC: La coherencia es la brújula del consumo consciente. A medida que avanzamos en nuestra coherencia consumimos de manera más consciente. Hay todo un aprendizaje creativo en ello. No es una autolimitación. Es un camino de coherencia y de empoderamiento.

MG: Es un proceso de aprendizaje que tiene ver con la creatividad, la curiosidad y la libertad de cada cual. Nadie nos dice que está bien o mal, es un proceso interior que nos lleva a descubrir los valores propios.

FC: No se reduce a escoger entre tomarse un refresco de una gran multinacional o no tomárselo, sino de entender lo que hay una detrás de esa acción para tomar una decisión consciente. El consumo consciente está a favor de la libertad y de la coherencia. Cada cual, desde su proceso personal y en libertad, toma decisiones. No se trata de no entrar en una gran superficie. Si lo necesitas entras y no te salen sarpullidos. Se trata de entender profundamente el poder que tenemos como consumidores.  Con cada compra que hacemos estamos eligiendo el mundo que queremos vivir.

Desde los foros de economía consciente se repite a menudo el concepto de “Viejo paradigma versus Nuevo paradigma”. ¿Podríais acercarnos un poco a él?

FC: Un paradigma es un sistema de creencias y valores y, en consecuencia, una forma de ver la realidad. El viejo paradigma es un sistema de creencias que se ha impuesto como si fuera la única verdad.  En realidad, es sólo uno de los paradigmas posibles que, además, está regido por la codicia, la violencia y basado en el miedo. Vivimos una crisis condicionada por la economía especulativa en la que el dinero circula por canales, como los fondos de inversión o la bolsa, que no generan economía real.

En cambio, hablamos de nuevos paradigmas, en plural, para designar las nuevas tendencias que se están expresando social, económica y culturalmente que se basan en los valores humanos universales y en cómo generar recursos desde ahí…Eso no quiere decir que no haya ánimo de lucro, claro que lo hay, pero está al servicio del desarrollo humano y del planeta, no de la codicia (=maximización de beneficios) y de la violencia (=competitividad).

consumo consciente

MG: Los nuevos paradigmas no son impuestos desde las estructuras de poder. Son el resultado del empoderamiento de las personas. Bajo nuestro punto de vista, el cambio actual no se está produciendo de manera violenta ni repentina, como en otros momentos de la historia. Se trata de un movimiento horizontal que se transmite de persona a persona y que pone énfasis en los vínculos humanos. No se trata de una revolución, sino una transformación que es resultado de una “r-evolución” orgánica. El viejo paradigma está caduco e intentar mantenernos artificialmente en él no nos permite avanzar. De manera natural, necesitamos salir un marco ideológico cerrado que se nos había impuesto desde fuera con criterios egoístas y especulativos.

“La pobreza genera pobreza incluso a larga distancia”

FC: La economía especulativa supone el 98% del PIB mundial, la economía real el resto. Se trata de impulsar ese dos por ciento para que la economía real, entendida como la economía que genera productos y servicios para el desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones, gane terreno. En este contexto, el consumo es la gran palanca de cambio. Con cada compra que hacemos elegimos el mundo que queremos apoyar. Si tuviera que elegir una frase que resuma esto, utilizaría la expresión de Ghandi “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”

Al hablar de economía consciente da la impresión de ser un fenómeno que va más allá del mero intercambio comercial entre un productor y un consumidor…

FC: Podemos hablar de trazabilidad. Desde el origen de las materias primas al consumidor final hay toda una cadena de valor a tener en cuenta. En principio, un jersey que cuesta cinco euros puede parecernos barato, pero si vemos que para producirlo a ese precio ha sido necesaria la explotación infantil o la contaminación, podemos replantearnos si realmente es barato o caro.

MG: Cuando ocurre algo lejos de nosotros nos cuesta ser empáticos. Pero la pobreza genera pobreza incluso a larga distancia. La pobreza de lo lejano acaba produciendo pobreza en lo cercano. O las condiciones de trabajo deshumanizadas vienen aquí; o desde aquí tenemos que irnos a trabajar allí. De hecho, eso ya está ocurriendo.

Comprar era hasta hora un acto social y humano que generaba vínculos entre las personas. En cifras globales, las ventas por internet en España alcanzaron un montante de 10,81 billones de euros en 2015, cifra que llegará a los 12,81 billones en 2016 ¿Cómo piensan que afectara a nuestro modelo social esta nueva manera de consumir?

FC: La cuestión no es por qué canales compramos. Internet tiene un potencial increíble. Si utilizamos internet de manera inconsciente perpetuamos el actual sistema de valores… si utilizamos internet conscientemente podemos ponerlo al servicio del cambio. Por ejemplo, dando a conocer productos que de otra manera sería muy difícil conocer. Y, aunque en un principio parece que se se pierde vínculo humano, siempre hay posibilidades de conectar usando la creatividad.

No es tanto internet o la tienda física. Aparentemente, es cierto que internet puede ser más impersonal, pero en muchas franquicias te atienden con protocolos muy rígidos y deshumanizados tanto para el comprador como para el vendedor. Hasta un correo electrónico puede ser personal, a veces.

Comprar un vestido en una multinacional textil es mucho más económico que hacerlo en un establecimiento que cumpla los criterios éticos que ustedes defienden ¿consumir o producir de manera consciente encarece el precio de los productos? ¿Es la economía consciente una economía sólo para el quien pueda permitírselo?

FC: Si no imputamos los costes sociales o medioambientales en los precios aparentemente es más barato, pero si añades los costes reales ese producto es mucho más caro.  El precio es sólo una parte del coste real del producto. El impacto medioambiental y social, lo tengamos en cuenta o no, agrega un coste real al precio final del producto.

Por ejemplo, el precio de la energía nuclear se evalúa sólo teniendo coste de producción y se defiende su uso alegando que es barata. Pero, si se le imputara el coste del almacenamiento de los residuos nucleares durante cientos o miles de años o el costo de los accidentes, como es el caso de Chernóbil o Fukushima, el precio sería impagable. Nuestra responsabilidad como consumidores es evaluar el coste real de cada una de nuestras decisiones de compra.

“Es un mito que consumir con valores sea un lujo”.

MG: Se está produciendo un cambio. Hoy por hoy, la creencia de que los productos ecológicos son más caros es un mito. Él crecimiento de la demanda de productos ecológicos ha supuesto grandes mejoras en las condiciones del mercado, traduciéndose en abaratamiento del precio. A veces, también ocurre que ese tipo de productos son menos accesibles simplemente porque son menos visibles ya que no cuentan con grandes campañas de marketing. Hoy por hoy, hay infinidad de productos ecológicos que tienen su cota de mercado, por calidad y precio.

FC: Ya hay pequeñas comercializadoras de energía renovables  que venden al mismo precio que las grandes compañías… Es un mito que consumir con valores sea un lujo. Hay que hacer una función pedagógica para transcender ese mito. La conexión entre productores y consumidores reduciendo intermediarios especulativos también reduce el coste. No hablamos de que no existan intermediarios, sino que tengan también una actitud ética y consciente para que no encarezcan el precio final del producto con márgenes abusivos.

Parece que, en el actual modelo de economía, el consumidor es el último eslabón de una gran cadena y el más insignificante. En el otro lado, tenemos grandes multinacionales y lobbys de presión capaz de influir en los estados, pero ustedes insisten en lo contrario. ¿Porque es tan decisiva la decisión de un individuo a la hora de consumir?

FC: Porque es la suma de las decisiones de compra de las personas la que crea las tendencias del mercado y condicionan las decisiones las grandes empresas. Es decir, es totalmente al revés. Interesa que no se sepa porque nos otorga un gran poder y responsabilidad como consumidores. Por eso, se manipula la información, pero en la medida en que los consumidores tomamos conciencia somos capaces de crear el mercado que queremos.

“El consumidor consciente es un agente de cambio que influye en el mundo que quiere crear a través de sus decisiones de compra”

Hace poco, una de las más grandes compañías de telefonía móvil que era líder del sector se equivocó al entender las claves del mercado de consumo y ello supuso su desaparición. En realidad, sucedió porque no supieron percibir las preferencias de consumo de sus clientes. ¡Insisto! Somos los consumidores los que creamos las tendencias de mercado. Si desde el consumo, convertimos el mercado neurótico en un mercado empoderado podemos darle la vuelta a esta situación.

MG: En un mercado neurótico las posibilidades de manipulación son mayores, pero incluso en una economía neurótica el que tiene el poder es el consumidor. Somos los consumidores los que encumbramos o hundimos las empresas, aunque no seamos conscientes de ello.

FC: Sean las decisiones conscientes o inconscientes, el poder está en el consumidor, no en los lobbys ni en las grandes empresas. El objetivo de esas grandes multinacionales es que el consumidor actúe de forma inconsciente según sus intereses.

Según datos de la agencia infoadex, en 2015 la inversión publicitaria en España superó los 11.742 millones de euros, esto equivale a una inversión  de 252.500 euros por cada ciudadano. Las empresas invierten toda esta cantidad de dinero para interesadas en hacernos comprar sus productos…a veces deseo comprar cosas que no necesito, tengo conciencia de ello pero el impulso por consumir parece imparable, ¿que respuesta se da desde la economía consciente para evitar el circulo vicioso “desear, comprar, olvidar,… desear…”?

FC: Una cosa práctica podría ser hacernos unas preguntas concretas: ¿Realmente lo necesito? ¿Que hay detrás de ese producto? ¿Porque eso tiene ese precio? ¿Es coherente esta compra con mis valores?

Cada consumidor debe hacer un trabajo personal con su coherencia y sus propios valores

Se trata de ejercitarnos en generar un espacio de reflexión antes decisión de compra. Cuando actuamos de forma reactiva por cuestiones emocionales para llenar un vacío, acabamos consumiendo de manera neurótica. Si somos capaces de generar un espacio de creatividad a la hora de decidir seremos más libres y conscientes y, al final, más felices también.

MG: Después de eso, uno debe de tomar una decisión y no sentirse culpable. A veces, tomamos decisiones que no son totalmente coherentes con nuestros valores y no, por eso, debemos machacarnos. Aunque sí podemos observar los efectos que esa decisión tiene en mí y en mi entorno.

FC: Y… sostener la incoherencia.

¿Sostener la incoherencia…?

FC: Sostener tiene que ver con la humildad de aceptar que hay aspectos de nosotros que nos gustaría cambiar respecto a nuestros hábitos de consumo y todavía no es posible. Es llevarnos bien con la decisión de consumo que tomamos, aunque no esté de acuerdo con nuestros principios y valores. Es decir, hacemos lo que podemos como consumidores asumiendo nuestras limitaciones, sin dejar de querer aprender y avanzar hacia un consumo más consciente.

En su organización están especializados en las claves para un consumo consciente. Como consumidor ¿Cómo puedo diferenciar un productor con valores éticos del que no los tiene?

MG: En nuestro caso hacemos una selección de acuerdo con los principios y valores recogidos del manifiesto de Economía Humana, tales como: proximidad, ecología, profesionalidad, creatividad, salud y empoderamiento del productor y el consumidor. Estamos centrados en impulsar la economía real.

Esa es nuestra parte. Además, es que cada consumidor haga un trabajo personal de coherencia con sus propios valores y con la vida.


Sobre el autor

colaboradoresJose Francisco Martínez Soler
Técnico de consumo del Ayuntamiento de Barcelona

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