Un buen líder despierta el talento en el corazón de su equipo

Amira MaslubAcademia EH, Blog, Economía Humanizada, Máster Internacional de Economía HumanaLeave a Comment

El pasado viernes 25 de marzo tuvimos el gusto de recibir a Carmen Navarro y su empresa Maison Karité como caso inspiracional en el MIEH. Esta mujer apasionada, humilde y agradecida, que lleva adelante un negocio familiar de cosmética ecológica, nos dejó varias enseñanzas en clave de liderazgo auténtico.

La frase de un profesor de empresariales “Un buen directivo es aquel que logra sacar el talento de los corazones de sus empleados” cuestionó y marcó a Carmen al punto de transformar su rumbo profesional de directiva de una empresa multinacional a fundadora de un emprendimiento en el que prima el cuidado por las personas y el entorno.

Los productos de Maison Karité son elaborados de forma artesanal por cooperativas de mujeres en África y comercializados de manera colaborativa. En esta fuerte experiencia de intercambio cultural, Carmen destaca el valor del respeto y señala que solo el ejercicio de la humildad y la escucha permite identificar las necesidades del otro para llegar a acuerdos y proyectos comunes: “Los contrastes nos hacen crecer, valorar y compartir”.

En Maison Karité , en su moderna sede en Barcelona que cuenta con un equipado laboratorio y con un salón de belleza “slow”, prima el cuidado por el buen clima laboral. En particular aquellas integrantes madres de familia son animadas a conciliar sus roles a través, por ejemplo, de flexibilidades en la jornada laboral. Carmen menciona con orgullo este rasgo identitario de la cultura organizacional que busca sacar lo mejor de cada uno conciliando sus pasiones. “Ponemos los cinco sentidos en lo que hacemos”, dice.

También el trabajo y la exigencia por lograr y mantener el “sello ecológico” es una prioridad estratégica que coindice con clientes cada vez más conscientes y preocupados por su salud y por el entorno. Todos los procesos y productos están abocados a minimizar el impacto ambiental.

Maison Karité es una empresa familiar que integra también al esposo de Carmen y a sus tres hijos, y si bien señala que los lazos pueden en ocasiones generar tensiones “extra”, lo que les permite llevar adelante la tarea en armonía es una clara distribución de roles que responde a sus distintas formaciones, intereses y personalidades.

En estos años y especialmente tras la pandemia la empresa ha visto la necesidad de reconvertirse. Nuevos canales de venta y ampliación en la variedad de productos son algunos de los cambios mencionados por Carmen, quien alienta a una actitud atenta para animarse una constante reinvención.

Su pasión por estos productos salvajes que nos reconectan con la tierra y lo ancestral nos deja vibrando, con la certeza de que “necesitamos nuevos paradigmas”.

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