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Una casa familiar en Caracas, una oferta que no les convencía y la sensación de que había que decidir cuanto antes. 

Así llegaron María Julia y Rubén a una consultoría de Economía Humana. Ambos abogados, y formadores de Biodanza en la actualidad.

Una casa que valía mucho más que su precio

100.000 dólares. En efectivo. Y había que decidir rápido.

Esa era la oferta que María Julia y Rubén tenían sobre la mesa para vender su propiedad familiar en Caracas. Las intermediarias insistían en que debían aprovechar la oportunidad. Si no aceptaban entonces, quizás no encontrarían otra.

Pero algo no encajaba.

La pareja atravesaba una situación económica delicada y necesitaba vender. Sin embargo, ni el precio ni las condiciones les generaban confianza.

Además, aquella no era una casa cualquiera. Había pertenecido a los padres de María Julia. Allí se habían casado, habían criado a sus hijos y habían construido buena parte de su vida familiar. Su hijo, con apenas 18 años, había diseñado y dirigido la reforma que la convirtió en la casa que soñaban.

Venderla significaba mucho más que cerrar una operación económica.

Entre la necesidad de conseguir dinero y el deseo de encontrar una salida coherente con lo que aquella casa representaba, la presión fue creciendo.

«Vender la casa, lejos de ser algo bueno y bonito, era factor de estrés ».

María Julia

La pregunta no era sólo cómo vender

María Julia y Rubén estaban cursando la formación en Lectura Kinesiológica de Campo (LKC®) de Economía Humana. Durante el curso, escuchando a Ferran Caudet hablar de las posibilidades de aplicar esta metodología a situaciones muy diversas, descubrieron que podían abordar su situación mediante una consultoría.

Buscaban algo que las conversaciones sobre precios y condiciones no les estaban ofreciendo: acceder a más información para comprender qué estaba ocurriendo y tomar una decisión con la que se sintieran en paz.

Durante el acompañamiento apareció una cuestión decisiva.

La necesidad económica estaba condicionando el lugar desde el que se relacionaban con la venta. María Julia reconoció que el miedo a no tener dinero estaba ocupando demasiado espacio.

Antes de decidir qué hacer con la casa, necesitaban revisar desde dónde estaban tomando esa decisión.

Detener la venta para empezar a mirar de otra manera

El primer movimiento importante no fue encontrar un comprador. Fue parar.

María Julia y Rubén decidieron retirar la propiedad del mercado para revisar qué querían, en qué condiciones deseaban venderla y qué necesitaban atender antes de continuar.

A través de la consultoría con LKC comenzaron a explorar diferentes aspectos de la situación.

Por un lado, los vínculos familiares. La casa era una herencia compartida con Goyo, el hermano de María Julia, y existía una cuestión pendiente con otro hermano relacionada con un antiguo acuerdo familiar.

Por otro, la relación de la pareja con la venta. Rubén, que había sido vendedor, comprendía la lógica de las intermediarias y en ocasiones justificaba su manera de actuar. María Julia, en cambio, sentía un profundo rechazo ante la presión que ejercían.

La consultoría permitió abordar estas tensiones y ampliar la mirada hacia el propio espacio, incorporando intervenciones de armonización y optimización de la propiedad.

«Yo nunca hubiera llegado a enterarme del impacto de ciertas dinámicas en el proceso de venta, si no es porque me acompaña la LKC, porque me acompaña Ferran».

María Julia

Una de ellas llevó a María Julia y Rubén hasta la mata de mango de la terraza: un árbol muy presente en la historia familiar. Años atrás, Rubén había impedido que lo talaran, siguiendo una intuición que entonces no sabía explicar.

Durante la consultoría, la LKC permitió identificar precisamente ese árbol como un punto de Alta Calibración* de la propiedad. Se realizó una intervención para optimizarlo.

Aquel descubrimiento dio un nuevo significado a la intuición de Rubén y abrió otra manera de comprender la relación con la casa.

El cambio más importante no estaba en el precio

A medida que avanzaba la consultoría, María Julia y Rubén empezaron a relacionarse de otra manera con la venta.

Ya no sentían que debían aceptar cualquier oferta por miedo a perder una oportunidad. Podían esperar, valorar las condiciones y decidir con mayor tranquilidad.

Ese cambio también se hizo presente entre ellos.

Las diferencias que antes generaban tensión dieron paso a una posición más compartida. La relación con los hermanos también fue evolucionando: de las resistencias de Goyo, pasaron directamente a un “vía libre” de él.

Rubén, que se reconocía entre el escepticismo y la confianza, fue encontrando en las experiencias vividas durante el proceso motivos para acercarse a esta última.

« A medida que avanzábamos, notaba cómo el escepticismo se iba y dejaba espacio para la luz y la armonía en mi corazón. Y creo que en el corazón de todos ». Rubén

Para María Julia, la transformación fue más allá de la propiedad: 

Había dejado de relacionarse con cada decisión desde el miedo a la escasez. 

La casa seguía sin venderse. Sin embargo, ya no era un tormento.

Los cambios empiezan a hacerse visibles

Y mientras ese cambio interno iba tomando forma, también comenzaron a producirse movimientos alrededor de la venta.

La nueva intermediaria y las ofertas económicas

De la nada, una vecina se puso en contacto con la pareja porque tenía un cliente interesado en la propiedad. No habían salido a buscarla, simplemente apareció.

Durante la consultoría evaluaron mediante LKC su idoneidad como intermediaria y obtuvieron un Nivel de Idoneidad de 10 sobre 10. Decidieron confiarle la venta.

A través de ella empezaron a recibir ofertas por más del doble de los 100.000 dólares iniciales.

El hermano Goyo empieza a colaborar

También hubo cambios en el entorno familiar. Goyo, que hasta entonces no había querido entregar las llaves de la propiedad, terminó poniéndolas a disposición de la nueva intermediaria.

La nueva intermediaria, las ofertas económicas, los cambios en las relaciones familiares y las intervenciones sobre la propiedad fueron configurando un escenario diferente.

María Julia lo resume así:

« La casa no se ha vendido, pero es que estamos en otro lugar, ya no sentimos prisa. Estamos recibiendo nuevas propuestas y hemos decidido esperar a cuando las condiciones sean las idóneas».

Ahora pueden hacerlo sin la presión de antes.

Una decisión pendiente. Una transformación que ya está sucediendo.

María Julia y Rubén llegaron a Economía Humana con una casa que necesitaban vender y una decisión cada vez más condicionada por la urgencia.

La consultoría con LKC® les permitió ampliar la mirada, atender diferentes aspectos de la propiedad y de las relaciones implicadas y revisar el lugar interno desde el que estaban afrontando la venta.

Hoy pueden reconocer claramente todos los avances del proceso.

Sobre todo, han recuperado algo que parecía haberse perdido entre las prisas, el miedo y las decisiones pendientes: la posibilidad de relacionarse con esa situación desde la confianza.

Porque a veces la transformación comienza antes de que llegue el resultado que estábamos esperando.

Y mientras cerramos este relato, siguen apareciendo nuevas propuestas de compra, cada vez más alineadas con lo que María Julia y Rubén desean para esta casa.

La historia continúa.

*Un punto de Alta Calibración en un espacio funciona como una antena que irradia paz y coherencia en los alrededores, y que tiene una capacidad de impacto en todos los elementos de los espacios circundantes (personas, lugares, animales, etc.).

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