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Hay visitas que no son solo una visita. Son una puerta abierta que nos invita a ir más allá de la zona de confort.

La llegada de Ian Triay a Barcelona ha sido una de ellas. No como un gesto puntual, sino como parte de una relación que se está gestando entre Economía Humana y el ecosistema del GNH – Felicidad Nacional Bruta, nacido en Bután.

Una alianza basada en algo poco habitual hoy: conversación honesta, reconocimiento mutuo y una visión compartida sobre cómo repensar el desarrollo.

Cómo empezó todo: Bután, noviembre y un encuentro que dejó huella

Conocimos a Ian en noviembre, durante el primer Foro Internacional de la Felicidad en Bután GNH Forum, celebrado en un momento especialmente simbólico: el 50 aniversario del GNH y el 70 aniversario del cuarto Rey de Bután,su majestad Jigme Singye Wangchuck, impulsor de esta visión.

Allí, entre líderes, académicos y comunidades locales, conocimos a Ian Triay y la conexión se dió de seguida. Habla desde décadas de relación con el país, desde la experiencia directa y desde un profundo respeto por lo que significa sostener una visión de desarrollo en el tiempo, sin idealizarla.

Por eso esta visita a Barcelona tenía un valor especial: era la primera vez que Ian compartía esta mirada en conversación directa con nuestra comunidad.

Quién es Ian Triay y por qué su presencia importa

Ian Triay es Cónsul Honorario de Bután en España y presidente del GNH Centre Spain, el organismo que impulsa la comprensión y aplicación del enfoque GNH en Europa.

Pero su valor no está solo en el cargo. Está en su capacidad para traducir una visión profundamente humanista —nacida en un pequeño país del Himalaya— a contextos complejos como el europeo, empresarial e institucional.

No vino a dar una conferencia. Vino a conversar, a escuchar, a responder preguntas reales y a abrir otras nuevas.

ELISAVA: el lugar donde las preguntas caben

La quedada se celebró en ELISAVA,Facultat de Diseño e Ingeniería en el marco de la colaboración institucional que estamos construyendo. No fue casualidad.

ELISAVA es un espacio donde diseño, innovación y tecnología se piensan desde su impacto real en la vida de las personas. Un contexto natural para una conversación que cuestiona los indicadores tradicionales de éxito y propone nuevos marcos para el liderazgo y la toma de decisiones.

La sala se llenó.  De personas diversas, de miradas atentas y de una presencia que pedía tiempo.

Un hito académico: el Máster Internacional en Economía Humana

Durante el encuentro compartimos una noticia especialmente significativa: la homologación del primer Máster Internacional en Economía Humana, en colaboración con ELISAVA y la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya.

Este máster —de 90 créditos— nace con una vocación clara: llevar los intangibles al centro del liderazgo y la gestión. Conciencia, vínculos, sentido, ética y bienestar dejan de ser discurso para convertirse en materia académica rigurosa.

Un paso clave para organizaciones y líderes que saben que el futuro exige algo más que eficiencia.

¿Qué aporta el GNH a España y a las organizaciones con valores?

La conversación con Ian puso sobre la mesa aprendizajes especialmente relevantes para CEOs, equipos directivos y organizaciones con propósito:

  • El PIB se queda pequeño

El GNH no niega la economía, pero sí cuestiona su absolutización.
Como señaló Ian con claridad:

“Tienen unos valores que les impiden obtener ese dinero de cualquier manera.”

El dinero importa. Pero no a cualquier precio. Para las organizaciones, esto se traduce en una pregunta incómoda y necesaria: ¿qué decisiones estamos tomando que erosionan aquello que decimos cuidar?

  • La felicidad no es un estado, es un compromiso

En el enfoque GNH, la felicidad no es euforia ni consumo. Es algo más profundo: sentido de contribución, coherencia y responsabilidad compartida.

Incluso en contextos difíciles, una persona —o una organización— puede sostener bienestar si sabe para qué y para quién hace lo que hace.

  • Cambiar el centro cambia las decisiones

El GNH actúa como una brújula, no como un indicador aislado. Bienestar real, salud de los vínculos, cuidado del entorno, cultura viva y gobernanza ética orientan cada decisión relevante.

Cuando el centro cambia, cambian también los criterios de éxito.

  • No hacen falta gestos heroicos

Uno de los aprendizajes más aterrizados fue este:“No tienes que pensar en algo enorme… sino cosas pequeñas, porque es lo que ellos hacen.”

Para organizaciones occidentales, acostumbradas a grandes planes estratégicos, esta idea es radical: la coherencia cotidiana pesa más que la épica.

Un encuentro en comunidad

La quedada fue también un encuentro profundamente comunitario. Personas que llevan tiempo caminando con Economía Humana y otras que se acercaban por primera vez, con curiosidad honesta y preguntas vivas.

No fue una charla. Fue diálogo. Silencios que decían mucho. Conversaciones que se alargaron porque nadie tenía prisa por irse. Ahí se hace evidente algo esencial: lo importante no es el evento, sino lo que se teje.

Lo que queda y lo que sigue

Al final, lo que permanece no es un concepto. Es un clima.

La visita de Ian a Barcelona no fue un cierre. Fue un inicio.  Un paso más en la alianza entre Economía Humana y el ecosistema GNH.  Una confirmación de la colaboración con ELISAVA.  Y una señal clara de que las organizaciones que ponen la vida en el centro necesitan espacios de conversación real.

Seguimos encontrándonos. Porque lo que está vivo… pide continuidad.

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