«Holoneando», nuevas y eficientes formas de organización en red

Jose Luis - Economía HumanaBlog, Comunidad profesional, Economía Humanizada, TransformaciónLeave a Comment

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Economía Humana ha impartido el taller de formación "Nuevas y eficientes formas de organización en red" con el objetivo de cohesionar y cocrear una identidad opertativa para el Grupo Eix Cultura de Smart Cities de Enginyers de Catalunya. El texto publicado a continuación es el testimonio de uno de sus asistentes, Xavier Costa de Transversal Business International, al que agradecemos su aportación.

Yo no sabía sabía nada sobre los holones, ni sobre modelos heurísticos. Ni de lejos pensaba que soy un holón o que todo y tod@s somos holones y así ha sido desde hace 13.800 millones de años cuando, en una fracción de segundo extremadamente densa y caliente, el big bang impulsó vertiginosamente todo al aqui-ahora.

Hasta que, hace dos semanas, Ferran Caudet y Maribel Guzmán de Economía Humana, con la colaboración de la Universidad de Rouen Normandie, impartieron a nuestro grupo de trabajo un taller denominado «Nuevas formas eficientes de colaboración en red».

«¿Alguien sabe qué es un holon?»-empezó preguntando Ferran. Nadie. «Un holón es algo que es a la vez un todo y una parte», seguía apuntando Ferran. «La palabra fue creada por Arthur Koestler en su libro El espíritu de la bóveda». «Cada sistema puede considerarse un holón, ya sea una partícula subatómica o un planeta. En un ámbito no físico, las palabras, ideas, sonidos, emociones y todo lo que puede identificarse es, a la vez, parte de algo y a la vez está conformado por partes».

Apenas había transcurrido media hora del taller y, claramente, habían captado nuestra atención como grupo. Particularmente, empezaron a invadirme las formas del Broccoli Romenesco en movimiento, variedad verde intenso de colifloritaliana, de la familia de las brasicáceas, rico en nutrientes, vitamina C, fibra soluble, potasio, fósforo, ácido fólico y carotenoides, que se suele consumir cocido o al vapor, aunque también se suele utilizar como verdura cruda, pero, y muy especialmente, una de cuyas más llamativas características es que presenta geometría fractal en su estructura.

En mi imaginación, las increíbles volutas geométricas del Broccoli Romenesco, de un verde fosforescente maravilloso, empezaban a girar sobre sí mismas, hacían moaré y, a medida que Ferran exponía los cuatro impulsos básicos de un holón, adquirían nuevas y sorprendentes formas y estructuras:

El impulso de mantener la unidad, y las diminutas inflorescencias del Broccoli Romanesco persistían compactas y ensimismadas como gotas en el océano. El impulso de mantener la parte, y los ramilletes de Broccoli Romenesco se compactaban en su estructura piramidal en la forma de pequeñas torres afiladas. El impulso de mantener la complejidad, y los diversos grupos de ramilletes componían Broccolis Romenescos cada vez más grandes, envueltos en bufandas de lustrosas hojas verde oscuro. Y el instinto de disolución, y los ramilletes de Broccoli Romenescos se separaban y descomponían en unidades sueltas, iniciando a veces el crecimiento de nuevas plantas.

Todos estos impulsos se desencadenan continuamente, en un sentido u otro o en varios sentidos a la vez, y mucho más allá del Broccoli Romenesco, lo fractal se manifiesta en lo natural y en lo social, en grupos, sociedades, empresas, instituciones, países y continentes.

Seguíamos atentos, tanto por la oportunidad de descubrir estos conceptos en un momento germinal de nuestro grupo, como por las técnicas participativas y de cohesión grupal que ponía en práctica Economia Humana.

Empecé a percibir (y diría que era una percepción colectiva) que «holonear» juntos en aquél taller tenía un carácter quasi yóguico, meditativo: estábamos estimulando la conciencia de cada unidad, es decir, de cada un@ de nosotr@s en cuanto a unidades pertenecientes a un grupo y, a la vez, compartiendo una visión de grupo en cuanto a construcción creada entre tod@s nosotr@s, para facilitar así la dinámica entre las diversas partes, la cohesión y la compenetración.

Pero no se estaba tratando de aplicar normas o culturas empresariales «clásicas», en el sentido de pre-jerarquizadas, normativas, verticalizadas. Estábamos trabajando cada conciencia individual para facilitar una visión holística a cada integrante del grupo y una comprensión más clara de los momentos y situaciones que se nos presentarán a lo largo del tiempo, tanto como partes como todo.

Según seguía Ferran, «la jerarquía natural existe, es un hecho y hay que reconocerla». Una jerarquía de holones recibe el nombre de holoarquía y puede entenderse como un intento de flexibilizar o modificar las percepciones de la jerarquía natural, fomentando una dinámica más orgánica dentro del grupo. Así se facilitan liderazgos alternativos o compartidos, en beneficio tanto de las partes como del todo.

Este tema me apasionaba más y más a cada momento, porque era totalmente concordante con la realidad y las perspectivas de nuestro grupo. Siendo como somos un grupo multidisciplinar, multiétnico y multigeneracional compuesto por voluntarios y participado por otros colectivos, el “factor holoárquico” lo tiene todo para ser un valor diferencial y también una base para la supervivencia y el futuro desarrollo del grupo.

Nuestro objetivo es llevar las nuevas tecnologías a las personas, a través de nuevas culturas y comportamientos urbanos participativos. Un objetivo también plenamente concordante con la holoarquía que habrá que desarrollar de ahora en adelante en el grupo.

Parafraseando a Wikipedia, «dado que un holón está encuadrado en todos mayores, está influido porque influye a los todos mayores. Y dado que un holón contiene subsistemas o partes está influido a su vez por e influye a estas partes.

“La información fluye bidireccionalmente entre sistemas menores y mayores. Cuando esta bidireccionalidad del flujo de información se pone en peligro por algún motivo, el sistema empieza a desmoronarse: los todos no reconocen depender de sus partes subsidiarias y las partes no reconocen más la autoridad organizativa de los todos».

Como una intuición, como una súbita comprensión, sentí que acabábamos de iniciar una línea importante, si no vital para la cohesión y futuro desarrollo del grupo.

Llegado a ese punto, en mi interior agradecí profundamente a Economia Humana la selección del tema del taller y la forma de conducirlo, minucioso, ameno, participativo, con un tempo «allegro ma non troppo», haciendo posible que todos los asistentes asimilaran y digiriesen los conceptos, sin prisa, trabajando la cohesión como hace una bufanda con nudos de macramé. Entreabrí los labios para dar las gracias.

Pera ya estaban todos aplaudiendo. Las cuatro horas de duración del taller habían pasado tan rápido como el render de un pequeño Broccoli Romenesco en un Supercomputador…

Por Xavier Costa

Transversal Business International

Coordinador del grupo de trabajo «La Cultura, Eix de Transformació de les Ciutats», parte del Grup Transversal de Enginyers – APPTIC

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