La mediación, una forma más eficiente de resolución de conflictos y una oportunidad de crecimiento

Jose Luis - Economía HumanaBlog, Comunidad profesionalLeave a Comment

La mediación es una poderosa herramienta para gestionar los conflictos de manera creativa y pacífica que aún todavía no es muy conocida.

La forma ordinaria más utilizada y más cómoda es la judicialización. Ello supone, en la mayoría de casos, una batalla legal donde predomina la lucha, la imposición, la incomunicación… al final de la cual, siempre hay vencedores y vencidos.

La mediación, sin embargo, implica una mayor madurez personal, creatividad, escucha, empatía. A la vez, nos ofrece una vía más eficiente para llegar a una solución satisfactoria para todas las partes implicadas, más rápida y económica. Además, supone una oportunidad para crecer personalmente, superar bloqueos en la comunicación interpersonal, recuperar la confianza y afrontar miedos e incertidumbres.

Desde Economía Humana, impulsamos metodologías como la mediación al estar alineada con nuestros principios y valores.

En breve ofreceremos un servicio especializado a cargo de profesionales de la mediación de gran experiencia como Adrian Prada. A continuación, os compartimos una entrevista realizada a Adrián Prada, mediador especializado en el sector naval, aparecida Panorama Náutico donde nos explica algunos aspectos básicos.

¿Se sabe qué es la mediación?

Me he encontrado con personas, gente de referencia y de peso en el sector, que me dicen que conocen la mediación e incluso dicen tener “cláusulas de mediación” en sus contratos. Pero a la hora de pedirles que me cuenten un poco más, en realidad me hablan de arbitraje, que tiene poco que ver con la mediación.

Vayamos por partes. Existen tres métodos distintos para resolver conflictos mercantiles. Ir a juicio, …

…Sí, es la solución que suele tomarse cuando, habiéndose agotado una disputa sin saber cómo zanjarla, lo dejamos en manos de un abogado para que nos la resuelva.  Eso es como cuando eres niño que no sabes gestionar un problema y acudes a tus padres o a tus profesores y trasladas tu problema para que otros (padres o profesores) decidan por ti. A medida que crecemos y entramos en la vida profesional, cuando tenemos un conflicto que no sabemos resolver, nos dirigimos a una figura de autoridad, podría ser nuestro superior jerárquico (¡nuestro jefe!), para que nos lo resuelva. Esto es lo que nos enseña nuestra cultura y sociedad. Y cuando somos adultos y un asunto se nos va de las manos, buscamos la figura de un juez que decida. En realidad estamos abdicando todo nuestro poder en una tercera persona, que no sabe nada de nuestro conflicto y que, además, le trae sin cuidado lo nuestro. Le estamos diciendo “toma aquí todo y resuelve por mí”.

…con lo daños colaterales que significa sentirse vencedor o vencido…

¡Ahí está! El padre, el profesor o el juez va a tomar una decisión que  provocará, sin duda,  que una de las partes tenga un descontento.

El “arbitraje” es otro sistema, mejor que un juicio,…

En el fondo es lo mismo pero sólo que aquí elegimos nosotros al juez, al árbitro. El árbitro es posiblemente alguien que sepa de nuestro tema, alguien que está contratado expresamente para resolver por lo que el proceso va a ir más rápido, será  más ágil, y no tiene por qué ser necesariamente un abogado. Las dos partes designan al árbitro…

Si hubiera una cláusula de arbitraje probablemente ya venga dicho quién va a ser el árbitro. Puede ser también una institución de arbitraje. Cuando se acude a una institución de arbitraje, dicha institución designa al árbitro más adecuado para acometer ese conflicto. El arbitraje es más rápido que un juicio y lo ejerce alguien que entiende más sobre la naturaleza del conflicto. El árbitro emite un “laudo” que no es otra cosa que una sentencia, a favor de uno o del otro.

.

Pero el resultado entre un juicio y un arbitraje entonces es el mismo…

Sí, sólo que un juicio puede durar 8 años y un arbitraje 6 meses, con costes, probablemente, más altos ya que hay que pagar al árbitro.

Y la opción de la “mediación”, conocido ya en otros ámbitos, ¿qué es exactamente?

En la mediación no “abdicamos” para que alguien nos resuelva el conflicto. Las dos partes del conflicto tienen todo el poder sobre el conflicto. El mediador no decide, no influye, no aconseja,… El mediador simplemente acompaña y ayuda para que esa comunicación que está rota, esa relación quebrada en que las partes ya no tienen recursos para seguir adelante con ello. El mediador facilita y ayuda a que se cree una conversación distinta para que las partes -asumiendo su responsabilidad- (¡ya no vale delegar el problema en otros!), empiecen a trabajar para resolver entre ellos el conflicto. El mediador ayuda escuchando, generando y aportando una serie de herramientas para que esas dos partes puedan restablecer mínimamente esas conversaciones que ahora están rotas y puedan entre ellos colaborar y mirar hacia el futuro resolviendo las cuestiones.

¿Quién propone el mediador?

Cualquiera de las partes, pero tienen que estar de acuerdo. (Si crees que precisas el servicio de un mediador

Proponer una mediación, ¿podría ser un signo de debilidad respecto a la parte contraria?

¡Es todo lo contrario! Es un síntoma de madurez. Es decir, en vez de supeditarse ambas parte a la decisión de un juez, o a la de un árbitro que decida por nosotros, y vete tú saber qué pasa, la mediación es que ambas partes cojan las riendas del conflicto para mirar de resolver esto entre nosotros.

Todo el poder y la capacidad de solución queda en ti, en ambas partes, en vez de un tercero. Quede claro que si se va a la mediación, la posibilidad de una vía judicial no se pierde nunca.

La mediación se basa en un pilar fundamental: la voluntariedad. Todas las partes están de manera voluntaria, incluido el mediador. Si cualquiera de las partes, incluida la del mediador, decide que no se va a  ninguna parte, el proceso de mediación se puede interrumpir, finalizar e ir a la vía judicial. Incluso, si se está en un proceso judicial, cualquiera de las dos partes puede solicitar al juez ir a mediación parándose todos los plazos, todo queda congelado. Y si en la mediación hubiera acuerdo es cosa juzgada, es decir, se eleva a escritura pública, vas al notario y ese acuerdo es como si fuera la sentencia del juez. Fíjate qué potencial que en lugar que sea un juez quien decida, eres tú quien decides la solución, como cosa juzgada.

«En la mediación no “abdicamos” para que alguien nos resuelva el conflicto. Las dos partes del conflicto tienen todo el poder sobre el conflicto»

En un sector como la náutica, es la manera de no quemar la relación de toda una vida entre dos profesionales en disputa  ya que no hay vencedores ni vencidos…

Ahí estamos, ya que de esta manera en lugar de terminar con una relación superdañada, pues con una sentencia se tiende a odiar más a la parte ganadora, de esta manera has logrado, con la ayuda de un mediador, que la relación no se dañe  creándose, por el logro mutuo, una empatía. Y eso ya cambia muchas cosas.

Tenemos el caso de un privado, empresario, contra un astillero, decidiéndose finalmente ir a mediación tras una relación muy dañada durante años por un barco custom que estuvo parado un año en el astillero. Tras seis semanas de mediación el astillero obtuvo lo que quería y el empresario consiguió su barco. El empresario reconoció que tras la mediación pudo despedirse del astillero y de sus profesionales sin rencor. ¡Salió todo el astillero a despedirle! Se ve que fue muy emotivo. ¡Eso es lo que consigue la mediación! Una advertencia, en la mediación las partes tienen que tener capacidad de decisión, ¡no vale delegar en nadie!

En qué circunstancias es interesante la mediación. ¿Vale para cualquier conflicto?

Hay mediaciones en familias, herencias, procesos de divorcio, incluso, para la mediación con los hijos. En el sector náutico cualquier desacuerdo, desavenencia, la mediación es totalmente válida. No es la panacea, pero siempre que haya una necesidad y voluntad de que la relación con la otra parte siga adelante, la mediación es muy aconsejable porque va a facilitar que esa relación dañada se restaure.

¿Vale entre todos los actores de una relación mercantil?

Sí, entre profesionales, y también entre empresas y clientes. Es especialmente interesante para las empresas que quieran conservar a ese cliente para el futuro aunque con él se haya cometido algún fallo de servicio y la desavenencia haya ido a más…

¿Cuáles suelen ser los casos más habituales de conflicto?

Entre cliente y empresa que ofrece el servicio, por una insatisfacción en el resultado de los servicios prestados. Entre empresa y subcontratas de varadero, en construcción, mantenimientos,… o entre subcontratas que se pisan en un proyecto de construcción o de mantenimiento,…

¿Cuándo es recomendable pensar en una mediación?

En cualquier momento. Lo ideal cuanto antes, ya que el conflicto estará menos enquistado siendo más fácil abordarlo para todos. Al primer pensamiento en que uno se da cuenta de que no se ve capaz de resolver un conflicto, ¡ése es el momento!

La otra parte que no haya pensado en la mediación, ¿suele ser positiva ante una propuesta de mediación?

Hay de todo. Depende de su grado de madurez. Hay gente que se enquista en su decisión de no querer ni probar, ¡y que no, que no se quiere! Pero hay gente que sí…

El perfil del mediador en la náutica deportiva o incluso para asuntos de la Marina Mercante debe tener una indudable formación técnica, ¿verdad?

Aquí hay distintas corrientes de pensamiento. Sobre el papel, una persona con capacidad para empatizar y con herramientas y formación en mediación, ya debiera valer para mediar, aunque no supiera del tema.

En mi experiencia eso no termina de funcionar del todo porque es muy importante que las partes en conflicto, cuando explique el conflicto a un tercero, sientan que el mediador entienda de qué está hablando. Deben reconocer fácilmente que está capacitado para entender un lenguaje técnico muy específico para no andar todo el rato apostillando cierto significado. Para mí, hablar el mismo idioma es importantísimo. Así las partes se sienten recogidas, apoyadas y reconfortadas por el mediador que, recordemos, está simplemente escuchando. Las partes deben validarte para que la mediación siga adelante.

¿Y la confidencialidad?

¡Esencial! Las partes deben saber que todo lo que se hable en una mesa de mediación queda allí, hasta el punto de que un juez no te lo va a admitir. Todo lo que digas en mediación, luego eso es interno, entre el mediador y las partes, y ni tan siquiera un Juez por Ley, (está en la Ley de Mediación) puede pedir a las partes o al mediador que desvelen algo de lo que haya ocurrido en mediación, salvo que se un tema penal.


80

Adrián Prada

– La mediación implica un cambio de paradigma. Significa aprender a gestionar el conflicto no para “estar en lo correcto” o “derrotar” al otro, sino para salir de él, para seguir adelante.

Adrián Prada, además de su actividad como mediador, es ingeniero naval y dirige Orienta Si, una consultora de ingeniería y servicios náuticos. Es también miembro de la Comunidad de Economía Humana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *